Mi recordado Doctor Luque

Hace muchos años que no me enfermo de algo grave que me envié a un médico, los clásicos resfríos, indigestiones y otras molestias las soluciono con una pastilla del boticario del barrio.

Hace años que no voy al médico, hace muchísimos más que no me pongo una inyección,  la última de la que tengo recuerdo es cuando tenía 9 años, lo recuerdo bien por el dolor, el miedo y la tensión que me producía el saber que tenía que ser atacado por esa punta de metal. Hace muchos años que no me enfermo de algo grave que me envié a un médico, los clásicos resfríos, indigestiones y otras molestias las soluciono con una pastilla del boticario del barrio.

Pero hoy se me ocurrió usar los servicios de un amigo médico para un asunto no tan grave, una molestia en una parte de mi anatomía me hizo que recurriera a un gran amigo que aparte de médico es un gran ser humano, me ofreció ayudarme sin costo, por lo que acudí temprano a su consulta. No entrare en explicaciones para evitar que sus colegas puedan identificar a mi amigo y causarle algún problema, pero resumo mi caso en lo siguiente. Tenía un problema en la zona A, y mi amigo al examinarme me dijo: “Tu zona A esta bien, solo tienes una pequeña desviación de cinco grados, pero no es grave, tu problema real no es la desviación, sino un problema B que origina la molestia C que presentas. Si yo fuera otro médico, te hubiera dicho que la desviación de tu zona A, que ya la he visto y por experiencia sé que no es grave, merece que te hagas una tomografía y posteriormente una operación, lógicamente que después seguirías con la molestia B y C, pero ya te opere y te cobre, es decir, lo único que hubiera obtenido es ganar dinero y sin curarte”.

Sus palabras me sorprendieron, en buen cristiano me decía que hay médicos que saben lo que tienes al examinarte, pero, para ganar dinero te envían hacer muchos exámenes que solo reafirman lo que sabían y que muchas veces te operan solo para ganar un poco más de dinero jugando con tu salud.

Fue entonces en que ciertos hechos sucedidos últimamente me llevaron a alertarme sobre la actividad de algunos médicos con ciertas personas que conozco.

Un amigo me comento que su sobrina de 8 años le molestaba el pie al pisar y la llevaron a la clínica, luego de unas radiografías, el resultado que le dieron los galenos fue duro: había que operar y esta intervención costaba 10 mil dólares, la niña quedaría con ciertas molestias pero el médico decía que si no operaban, la enfermedad avanzaría. Sorprendidos buscaron otro especialista el cual le pidió más exámenes y tomografías por lo que buscaron una última opinión y al final un especialista les dijo que el problema se solucionaba con terapias y un tratamiento sencillo, hoy su sobrina corre y juega perfectamente. Se imaginan que hubiera pasado si hubieran aceptado la operación. Se ve que esos doctores no tenían escrúpulos, el dinero era su objetivo.

Una amiga de la universidad tenía a su hijo enfermo que sufría de asma, cada cierto tiempo que le daban sus crisis a su hijo, ella corría al doctor,  muchos exámenes, muchas consultas, mucho dinero, al final todo terminaba en una única medicina, el salbutamol. Pero gracias a tantos exámenes, llego a tal extremo su ansiedad que cuando un médico le decía que su problema no era grave, no le creía y no paraba hasta que un médico le decía que estaba mal y que necesitaba exámenes carísimos, allí recién estaba tranquila, porque alguien le decía que su hijo estaba mal y necesitaba medicinas.

¿Quién no ha escuchado, sobre la estimulación temprana en los bebes? Si revisan dentro de los temas que se tratan, se difunde mucho el uso dela música durante el embarazo, es decir, se le pone a la madre auriculares en el vientre para que el niño escuche música, hace unos días encontré un artículo de un doctor, profesor de la Universidad de San Marcos donde explicaba que no es bueno el someter al bebe por nacer, ya que las ondas acústicas afectan al feto y pueden causarle daño. Adjunto la dirección de este doctor para quienes les interese:http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/paediatrica/v03_n2/desarrollo.htm

 

Yo no estoy seguro, pero por lo que se, el ser humano desde hace generaciones no ha evolucionado, no tenemos un hígado, estomago, pulmones o corazón diferentes a las personas del siglos pasados, por lo que el cuento de nuevas enfermedades,  puede ser un cuento o sirve para aprovecharse de la necesidad de las personas. Hoy los nuevos médicos necesitan una tomografía, ecografía, un análisis o examen por enfermedades que ellos saben que no necesitan o porque simplemente no saben cómo los médicos de antes que existen síntomas que durante años sirvieron a los médicos curar mejor y sin hacer daño al paciente.

Mucho se habla de que cierto hospital municipal con precios de consulta muy baratos compensan esos precios populares con los exámenes que piden los galenos que allí laboran. Por eso es recomendable lamentablemente una segunda opinión en cuestiones de salud, no sé cómo será en otros países, por que allí nuestros periodistas no nos traen noticias de ese tipo, tal vez haciendo un contraste con otras realidades de países cercanos nos den una forma de cómo solucionar este problema. Un día un doctor le receto a una amiga una pastilla que no existía en el mercado, una vez un doctor se dio cuenta que a su madre un colega le recetaba medicinas que le causaban malestares secundarios, porque simplemente, “estaba probando la respuesta a ese medicamento”, suerte que su hijo leyó que le habían recetado después de que la señora se quejara de taquicardias, pero se imaginan la cantidad de personas que no tienen un médico y que asume que su médico, “no se equivoca”.

Pensando todo eso recordé a mi buen doctor Luque, era un hombre enorme, al menos así lo veía yo a los 7 años, de voz grave, casi gutural, él fue el médico de la familia durante años, hasta que un día se nos fue de este mundo, pero lo recuerdo como una persona que nunca me dio una medicina de más, nunca me envió hacer un análisis de sangre, nunca una radiografía, nunca derivación a otro especialista. Creo que el curaba con la experiencia, a la antigua y su efectividad y la vida con la que cuento hoy es prueba que no se equivocó. Me enfermo muy poco, gracias a Dios. Hoy escribo estas líneas recordando a un buen doctor que cumplió su juramento hipocrático con dignidad y veracidad, su vida fue para servir, no para servirse de los demás.

Por eso, desde ahora, la mejor receta que les recomiendo amigos, lamentablemente es: vaya al médico con cuidado, una segunda opinión, será siempre una buena opción.

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