Margaret Atwood vuelve a la pequeña pantalla con Alias Grace

La primera experiencia con esta escritora canadiense en el universo de las series online no pudo ser más positiva: el creciente número de espectadores pronto se unió al éxito de la serie en los premios Emmy, con 8 galardones y otras 4 nominaciones.

The Handmaid’s Tale, la distopía futurista que depara un terrible porvenir a las mujeres, se convertía en uno de los grandes títulos de 2017, anticipando muchos temas que conformarían la agenda social de este año. Margaret Atwood había escrito la novela, por la que estuvo nominada al Booker Price, en 1985. También ha sonado en diversas ocasiones para el Nobel de Literatura, incluido este año, gracias a su proyección mediática. Tres décadas después, “El cuento de la criada” vuelve a la vida gracias a su adaptación televisiva, protagonizada por Elisabeth Moss, en la que la propia escritora trabajó como consultora.

Netflix ha sabido aprovechar el éxito de la autora para lanzar otra de sus ficciones adaptada a la pequeña pantalla: Alias Grace. Publicada en 1996, la novela profundiza en los recuerdos de una mujer condenada por asesinato a través de las entrevistas a las que le somete un psiquiatra para intentar averiguar la verdad de lo ocurrido. La historia es, a su vez, una ficción sobre los célebres asesinatos de Thomas Kinnear y su ama de llaves Nancy Montgomery, ocurridos en 1843 en Canadá. Dos criados de la casa, Grace Marks y James McDermott, fueron condenados por el crimen: él fue colgado y ella condenada a cadena perpetua.

El personaje de Grace centra la atención desde el primer momento: la narración calmada y razonable de lo ocurrido en la casa del señor Kinnear ante el doctor Simon Jordan la coloca en un terreno calculadamente ambiguo en cuanto a su culpabilidad; en un momento, podemos inferir que es inocente y, al instante siguiente, apreciar que Grace intenta manipular al doctor. Reside una gran información en los ojos de ambos, que intercambian miradas penetrantes durante las sesiones de terapia. Esa lucha de miradas, propia de jugadores de cartas, desesperadamente buscan un atisbo de información, un "tell" en la pupila del otro. Quien parece ganar esta batalla es ella, ya que el doctor Jordan no es capaz de hacer que en Grace afloren los recuerdos que en realidad le interesan: los referentes al momento mismo en el que se produjo el asesinato.

Durante sus seis episodios de 45 minutos de duración, Alias Grace es, a diferencia de su antecesora The Handmaid’s Tale, un thriller, una ficción de suspense en la que el drama, si bien aparece constantemente, no es el motor de la historia, sino que el permanente cuestionamiento de lo que damos por hecho, de lo que parece la verdad, nos guía a través de una historia apasionante.

Detrás de esta miniserie feminista se encuentran, además de Atwood (que se prestó asimismo para un cameo), dos mujeres: Sarah Polley y Mary Harron. La actriz (La vida secreta de las palabras y Mi vida sin mí) y directora (Stories We Tell) ha sido la encargada de adaptar el texto de Atwood a este formato de miniserie, mientras que Harron (American Psycho) dirige sus seis episodios. Ambas construyen una historia desde el punto de vista de las mujeres, con especial atención a sus sentimientos y traumas (especialmente visible en el personaje de Grace) y a las relaciones de complicidad (no de fricción) entre ellas. Polley se ha erigido en una de las figuras del feminismo durante los últimos meses, no sólo por esta miniserie, de la que es además productora ejecutiva, sino también porque se ha unido a un gran número de mujeres en alzar su voz contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein.

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